Un independentista en el planeta de los simios

(Comienza la proyección y aparece reunido el Consejo Simio, presidido por Mariano Rajoy, caracterizado como  Doctor Zadius. Le acompañan Cristóbal Montoro, en el papel del siniestro General Thade, y Pedro Sánchez, como el bondadoso Aurelio. Es entonces conducido a su presencia Artur Mas, ataviado con una barretina y un exiguo taparrabos, escoltado por una pareja de gorilas que lo empujan a los pies de Zadius-Rajoy. Este apenas le dedica una mirada cargada de desdén).

RAJOY.- ¿Qué me traéis aquí?

MONTORO (incorporándose).- Doctor Zadius, éste es el humano al que ordené que detuvieran. Al parecer, ha cometido la osadía de tener ideas propias. Reclama para sí nada menos que su propio espacio en el planeta, sin someterse a la autoridad de los simios, y, por si fuera poco, reclama incluso su propia agencia tributaria.

RAJOY (riendo simiescamente).- ¡Eso es ridículo! Ningún humano tiene ideas propias. Ni siquiera saben hablar.

MONTORO.- Se equivoca en eso, Zadius. Le puedo asegurar que éste de aquí habla muy raro, eso sí, pero habla.

(Artur Mas levanta la vista y lanza en catalán unos cuantos improperios dirigidos contra los miembros del Consejo Simio. Estos se quedan mirándose unos a otros con cara de circunstancias. Rajoy-Zadius se encoge de hombros).

RAJOY.- ¿Hay alguien aquí que entienda el lenguaje de los humanos?

MAS.- No hace falta. Sé hablar también tu idioma, mono asqueroso.

(Los dos gorilas se disponen a golpear a Artur Mas, pero Zadius-Rajoy los detiene con un gesto. Su cara de orangután comienza a traslucir cierta curiosidad por el humano).

RAJOY.- Dinos, ¿por qué quieres dejar de acatar la autoridad de los simios?

MAS (escupiendo al suelo).- ¿Y todavía me lo preguntas? Aparte de ser peludos y feos, la vuestra no es más que una despreciable república bananera ¡Me dais asco!

RAJOY (levantándose, sumamente enfadado).- ¡Maldita sabandija depilada! ¿Cómo te atreves?…

(Zadius-Rajoy se dispone a golpear a Artur Mas con su enorme manaza de orangután, pero logra detenerle a tiempo Aurelio-Pedro Sánchez, que hasta entonces ha permanecido silencioso).

SÁNCHEZ.- ¡Un momento, Zadius! Creo que es posible un futuro de paz y prosperidad para todos, en el que simios y humanos convivan pacíficamente.

RAJOY (volviéndose a sentar, más calmado).- Los chimpancés siempre habéis sido unos ingenuos.

SÁNCHEZ.- Así todo, debemos esforzarnos por retomar el diálogo, siempre dentro del marco legal vigente.

(Mientras dicen esto, los tres simios toman sendos plátanos de una opulenta bandeja situada a su lado, que comienzan a pelar despreocupadamente. Artur Mas revienta de risa, para asombro de todos, que se le quedan mirando).

MAS.- Cuánto me hacéis reír con vuestras memeces del marco legal vigente, mientras os zampáis tranquilamente delante de nuestras narices los plátanos que cultivamos con tanto esfuerzo. Debéis saber que los humanos estamos más que hartos de trabajar en vuestras plantaciones como meros esclavos.

MONTORO.- Tampoco hay que ponerse así, hombre (nunca mejor dicho, je, je). Tú mismo acabas de decir hace un momento que somos una despreciable república bananera.

(Todos los simios presentes rompen a chillar con estrépito, riendo la gracia de Montoro-Thade. Artur Mas y Pedro Sánchez-Aurelio permanecen impertérritos. Rajoy-Zadius logra aplacar las risas con gran esfuerzo).

RAJOY.- Disculpa el sarcasmo del general, pero tienes que comprender que no hay plátanos suficientes para todos. En épocas de escasez, es lógico que los simios tengan preferencia. En cualquier caso, no debes obsesionarte con el tema. El general lo tiene todo absolutamente controlado, ¿no es así, camarada Thade?

MONTORO.- Efectivamente, Zadius. No hay ningún motivo de preocupación. Se prevé la recuperación económica para el próximo año 4015, al decir de los expertos. No obstante, tardará un tiempo hasta que los humanos comencéis a notar los efectos. Entretanto, habrá que seguir racionando los plátanos.

SÁNCHEZ (suspirando, escéptico).- ¿Dónde he oído eso antes?

(Mientras están distraídos hablando, un gropúsculo de sigilosos monos verdes vienen por detrás y se llevan todos los plátanos de la bandeja. Artur Mas lo ha visto todo, pero no dice nada, limitándose a sonreír con sorna. Montoro-Thade se da la vuelta y da un respingo, al ver la bandeja vacía. Los restantes simios se vuelven asimismo al advertir el gesto de Montoro, quedando en el semblante de todos ellos retratada la consternación).

MONTORO.- ¡Anda la hostia! ¿Qué ha pasado aquí?

RAJOY (suspicaz).- Esto tiene toda la pinta de ser cosa de Rodrigo y los suyos. Nunca me fié de él. Siempre quiso levantarme la presidencia del Consejo Simio…

SÁNCHEZ (aparte, sarcástico).- Creo que esto va a suponer un buen varapalo a vuestra cacareada recuperación económica.

(Durante este tiempo, Artur Mas ha logrado soltarse las ligaduras sin que nadie le vea. Con gran rapidez y habilidad, le arrebata la escopeta a uno de los gorilas, procediendo a encañonar con ella a todos los presentes).

MAS.- ¡Quietos todos! Al primero que haga una monería, le vuelo la maldita cabeza. Ahora mismo me cojo un caballo y a mi novia, y nos vamos a la zona prohibida. Sólo lo diré una vez: que nadie intente detenernos.

(Las reacciones de los simios son muy diversas ante la inesperada reacción de Artur Mas. Sánchez-Aurelio sonríe complacido, Montoro-Thade crispa furiosamente los puños. Rajoy-Zadius, por su parte, deja escapar un atribulado suspiro).

RAJOY.- Está bien. Creo que es inútil todo lo que podamos decir para convencerte. Si tanto interés tienes en irte, vete. Ya descubrirás la verdad por ti mismo.

MAS (visiblemente sorprendido).- ¿Vais a dejarme marchar? ¿Así, sin más?

RAJOY (guiñando un ojo a los presentes).- Hombre, así sin Más… no creo.

(Los simios prorrumpen en un ensordecedor coro de chillidos, riendo el ingenioso juego de palabras de Rajoy-Zadius. Artur Mas comienza a andar hacia atrás, muy serio y sin dejar de encañonar a los simios, que no paran de reír. Hay un fundido en negro. En el siguiente fotograma aparece Artur Mas, cabalgando por la playa en compañía de Carmen Forcadell, que lleva por toda vestimenta un bikini estampado con los colores de la “estelada”. La conversación entre ellos se desarrolla en catalán, con subtítulos para que el público la pueda entender).

FORCADELL (mimosa).- Y dime, Arturet mío, en esa tierra prometida a donde vamos… ¿podremos de verdad comernos todos los plátanos que cosechemos, sin tener que dárselos a los malvados simios?

MAS.- Para empezar, querida mía, te diré que estoy harto de comer plátanos. Se acabaron los plátanos para siempre. La tierra prometida a la que vamos es un lugar maravilloso, donde podremos hartarnos de butifarra y pan tumaca a todas horas. Todo ello, cómo no, regado con buen cava y vinos del Penedés. Verás cómo te va a encantar.

FORCADELL (agarrándose aún más fuerte al torso de Artur Mas).- ¡Oh Arturet! ¡Qué ganas tengo de llegar! Estoy segura de que vamos a ser muy felices allí.

(Pero Artur Mas no le presta ya ninguna atención a los arrumacos de Carmen Forcadell. Su expresión ha quedado totalmente desencajada ante la vista de un objeto situado fuera del campo visual de la cámara. Con movimientos pausados, se apea del caballo y camina unos pasos hacia delante, para luego dejarse caer de rodillas y ocultar su rostro en la arena, al tiempo que comienza a golpear ésta furiosamente con los puños. Carmen Forcadell permanece en la montura, mirándole con cara de póquer).

MAS.- ¡No puede ser! Todo este tiempo he estado en mi casa y no me había dado cuenta. Han acabado con todo, malditos… ¡Os maldigo a todos!

(Las palabras se hacen ininteligibles, quedando ahogadas por un llanto convulsivo. La cámara gira lentamente y entonces el público puede ver el objeto que ha provocado la desesperación de Mas. Sobre la arena de la playa, desalojada de su pedestal, podemos ver la estatua de Jordi Pujol, tumbada boca abajo con las manos grotescamente cruzadas a la espalda. La cámara se va alejando poco a poco, ofreciendo un plano general de la dantesca escena).

THE END

Jardiel Poncela

 

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4 pensamientos en “Un independentista en el planeta de los simios

  1. Phil O'Hara dice:

    ¡Bravo por usted, Jardiel! Su parodia la hubiese aplaudido el mismo Darwin. Quizá de haberla podido leer, su teoría sobre el origen de las especies hubiese concluido que el hombre no viene del mono; sino que, al menos de momento, sólo va viniendo. Pero ya se sabe, las fechas, el tiempo, siempre limitándolo todo. Saludos, Jardiel.

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  2. Muchas gracias, Mr. O’Hara. Tal vez le interese saber que este remake de “El planeta de los simios”, en el que varios de nuestros ilustres políticos hacen gala de sus dotes interpretativas, tuvo una acogida bastante fría por parte de los miembros de la Academia de Hollywood. Ni una sola nominación para los óscar. Posteriormente he sabido que ello se debió a un malentendido. Sus Señorías lo hicieron tan bien, que en Hollywood creyeron que eran monos de verdad.

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  3. julian dice:

    Relato sorprendente viniendo de donde viene. Gracias Sr. Jardiel por la comprensión de nuestro problema.

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  4. Bueno; no malinterpretemos. Yo diría que se trata más bien de un problema de todos. Lo que trato de reflejar es que la cuestión catalana se ha tornado en un perfecto diálogo de besugos entre la Generalitat y el gobierno central. Por mi parte, suscribo lo que ha dicho el jugador del F.C. Barcelona Dani Alves: “Muchos de los que piden la independencia, no saben lo que es”.

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